Versatilidad de materiales ELE: minimizar esfuerzos y rentabilizar el tiempo II - LAE Formacion
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Versatilidad de materiales ELE: minimizar esfuerzos y rentabilizar el tiempo II

Versatilidad de materiales ELE: minimizar esfuerzos y rentabilizar el tiempo II

En la entrada anterior hablamos sobre cómo adaptar juegos que ya existen a diferentes objetivos en función del nivel de la clase. En esta oportunidad hablaremos sobre cómo construir una batería de materiales creados por nosotros mismos que, con pocos esfuerzos, pueden darle mucho dinamismo a nuestras sesiones de enseñanza de español como lengua extranjera.

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Y es que como profesores de ELE, una parte de nuestro trabajo que termina convirtiéndose también en parte de nuestra vida es la búsqueda y creación de materiales. Dedicamos mucho tiempo y energía a hacer que nuestros materiales cumplan con nuestros objetivos de enseñanza y que nos ayuden a explotar al máximo el potencial de nuestros estudiantes. Así, nos encontramos con un material que hemos ido retocando con el tiempo hasta encontrar su explotación óptima, o eso pensamos hasta que se nos ocurre otra idea nueva.

Esto es perfectamente comprensible, y todos los que nos dedicamos a la enseñanza del español hemos vivido esta situación en algún momento, no hay nada de malo en ello; sin embargo, podemos rentabilizar nuestros esfuerzos haciendo materiales reutilizables y adaptables para diferentes contenidos y niveles. A continuación presentamos una lista de ejemplos y recomendaciones útiles para facilitar el trabajo al profesor de ELE.

Crear una batería de tarjetas con imágenes que a priori no tienen ninguna relación entre sí

¿Para qué puede servir esto? ¡Para muchísimas cosas! Una imagen es fácilmente manipulable, lo que nos proporciona una gran flexibilidad. En nuestra batería de imágenes nosotros podemos seleccionar aquellas que nos interesen para nuestra actividad, por eso es recomendable hacer entre diez y quince.

Hablar de gustos

Para un nivel A1 podríamos pegar las tarjetas por la clase para que los estudiantes circulen en parejas buscando gustos en común relacionados con las imágenes, por ejemplo, con una imagen de un tren, un tomate, unos gatos y una cámara de fotos, los estudiantes producirían conversaciones tipo: “Me gusta viajar en tren ¿y a ti?”, “A mí también”, “Me encantan los gatos”, “Mmmm, pues a mí no”. Al final pondríamos en común los gustos similares de las diferentes parejas. Esta misma actividad se puede plantear como un ‘warmer’ en un nivel más avanzado.

Imaginar cómo era la vida antes de esas imágenes

En un nivel A2 podríamos trabajar el imperfecto describiendo la sociedad antes, así surgirían conversaciones como “Antes del tren las personas tardaban mucho tiempo en viajar, tenían que usar caballos u otros animales, no había mucho turismo…”. Podríamos hacer un trabajo en parejas a modo de producción para este nivel; sin embargo, también sería posible hacer un trabajo individual teniendo como objetivo un ejercicio de expresión oral que sería evaluado por la propia clase a través de unas rúbricas.

Hacer hipótesis sobre cómo sería el mundo si nunca hubieran aparecido estas cosas

Al trabajar con un nivel B2, nuestra meta puede ser trabajar la tercera condicional con consecuencia en el presente; es decir, trabajaríamos la estructura: si + pluscuamperfecto de subjuntivo + condicional simple. La idea de producción es que los estudiantes creen hipótesis en parejas; después dividimos las parejas en estudiantes A y estudiantes B, y hacemos rotar a los estudiantes B por la clase para que comparen sus hipótesis con las de las otras parejas y decidan cuáles son las más creativas.

Disponer de unas tarjetas en blanco sobre las cuales poder escribir

¡Es asombrosa la flexibilidad que nos da este material tan sencillo, ya que se puede utilizar en cualquier parte de la sesión! Por una parte, se presta para hacer un ‘warmer’ en una clase de A2 (o en adelante), que consistiría en que el profesor o los otros alumnos escribiesen el nombre de una persona famosa para que la descubran los estudiantes pegándosela en la frente o en la espalda; así los alumnos circularían por el aula haciendo preguntas a sus compañeros hasta descubrir su personalidad adoptiva. Por otro lado, estos mismos materiales servirían para una presentación de modelos de lengua. Por ejemplo, escribimos una serie de peticiones usando el imperativo como: “abre la ventana, por favor”, “cierra la puerta”, etc., luego pedimos a los alumnos que piensen en a qué compañero de la clase le pedirían uno de esos, lo cogen y se lo entregan a la persona elegida; a partir de ahí vamos a poner en común las peticiones, y a través de esos pequeños modelos extraeremos la regla de conjugación regular e irregular del imperativo afirmativo.

Una pelota

Tener un elemento que podamos lanzar a los estudiantes puede favorecer el componente lúdico en el aula. Recomiendo una pelota de tamaño medio, no muy grande por lo engorroso de su manejo, pero tampoco muy pequeña porque puede haber estudiantes que se sientan incómodos a causa de su menor habilidad de coordinación motriz ojo-mano.

¿Qué podemos hacer con un elemento así en clase? Para empezar puede servirnos para crear turnos de palabra en una actividad de debate, o incluso en alguna circunstancia de monopolización del STT de un estudiante; pautamos que en esa actividad (seguramente una puesta en común en clase abierta) sólo podrá hablar la persona que tenga la pelota.

Crear una historia colaborativa con una pelota es otra opción muy divertida, y lo podemos hacer con muy diversos objetivos lingüísticos (gramaticales: presente, contraste de pasados, presente de indicativo o futuro imperfecto o léxicos: asignando palabras a cada estudiante y pidiéndoles que introduzcan su palabra como buenamente puedan en la historia colectiva).

Un ejemplo de dinámica para esta actividad puede ser este: asignamos a cada estudiante un tiempo pasado (indefinido o imperfecto, y si estuviéramos en un B1 también podríamos incluir el pluscuamperfecto); les decimos que ahora entre todos vamos a crear una historia de misterio (o de amor, terror, aventuras, etc.), y después los estudiantes harán un par de rondas pasando la pelota al compañero que tienen más cerca, en el sentido de las agujas del reloj. Una vez completadas les diremos que ahora pueden pasar la pelota a cualquiera menos los compañeros que tienen a la derecha o a la izquierda, sin cambiar el tiempo verbal que tenía cada uno. Esta actividad suele funcionar bastante bien si tenemos en cuenta las preferencias de los estudiantes a la hora de elegir el tema de la historia.

Estas son sólo algunas ideas, ¡seguro que a ti se te ocurren otras posibilidades! ¿Qué otras actividades crees que podemos hacer con una pelota? ¿Qué material reutilizable fácil de crear te parece imprescindible para un profesor de ELE? ¡Síguenos en Facebook y déjanos tu opinión a través de un comentario!