Enseñar español en el sur de Francia - LAE Formacion
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Enseñar español en el sur de Francia

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Enseñar español en el sur de Francia

Todo comenzó paradójicamente con un final. Al terminar mi licenciatura de Historia en la UAM hice el CAP (Certificado de Aptitudes Pedagógicas) con lo que consideraba tener las armas suficientes para conseguir mi objetivo: una beca de auxiliar de conversación en Francia. Estaba tan seguro de que me la darían que en mayo, antes de que salieran las listas, ya estaba de camino a la capital del sur: Marsella.

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¿Por qué precipitarse tanto? ¿Por qué tanta prisa? Podían concederme la beca o no, no había nada seguro, pero ya llevaba casi un año en Madrid desde que acabara la carrera y mi cabeza no contemplaba otra posibilidad que no fuera conseguir la beca; además no había estado de Erasmus ni nada por el estilo, así que mi motivación por conocer otra cultura y vivir en otro país por primera vez me hacían desear llevar a cabo esta aventura. Conocía a algunas personas en la ciudad que me ayudaron a adaptarme y a tomarle el pulso a mi nuevo entorno.

Todo iba bien, asistía a unas clases de francés para ponerme a un nivel aceptable, compartía piso con una chica de Toulouse… Parecía que las fases del plan se iban completando exitosamente. Me gustaría contaros que esta historia acabó bien y me dieron la beca, que trabajé 12 horas a la semana y todo fue fácil y perfecto, pero no fue así: no me concedieron la beca. Si hubiera tenido algún tipo de habilitación docente hubiera tenido muchas más posibilidades; un curso como el que nosotros ofrecemos me hubiera salvado la vida allí. Siempre recordaré el día que salieron los listados de aceptados en internet.

Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, un amigo que sí tenía la beca habló con la asociación de padres del instituto en el que estaba trabajando para que contasen conmigo como profesor particular de refuerzo para la clase de español. Mi amigo me dejó algo de material y con eso, más lo que yo investigué por internet, empecé mi aventura como profesor particular de idiomas. Durante bastante tiempo había ayudado a los chicos de mi antiguo instituto como tutor general, así que era un trabajo que ya conocía.

Después de algún tiempo en esta situación, me encontraba más cómodo con la gramática española pero veía que mis clases no terminaban de ‘cuajar’ como me hubiera gustado. Empecé a ser consciente de que debía evolucionar, necesitaba un método sólido, algo que estuviera basado en unos fundamentos teóricos, algo más profesional. Busqué un curso de formación como profesor en ELE y volví a Madrid.

He tomado dos decisiones muy buenas en mi vida; irme de Madrid ha sido la primera, ya que allí me ‘picó el gusanillo’ del ELE, y la segunda fue volver para terminar de consolidar la que, a día de hoy, es la profesión a la que me quiero dedicar toda la vida.

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