Señales de que te estás convirtiendo en profesor de ELE - LAE Formacion
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Señales de que te estás convirtiendo en profesor de ELE

Señales de que te estás convirtiendo en profesor de ELE

Madrid, marzo de 2011. Siempre recordaré ese mes como el mes en que mi vida cambió. Acababa de llegar de Marsella y uno de mis objetivos claros era hacer un curso que me acreditara como profesor de ELE, así pues me puse manos a la obra y comencé mi curso de formación.

Si quieres conocer como nuestro Director de Estudios Javi empezó su trayectoría en el mundo de ELE, echa un viztazo a De Marsella a Madrid: un cambio lleno de optimismo

Nunca me había imaginado que aquel curso no solo iba a cambiar mi vida profesional, sino que también cambiaría mi forma de percibir la realidad. Tuve suerte y nada más terminar el curso entré a trabajar en una escuela pequeñita en Gran Vía con muchas horas por semana (35 si no recuerdo mal). Tenía muchas ganas de aprender mi nuevo oficio, la motivación era altísima por muchísimos motivos. La idea de descubrir los entresijos de la lengua y mostrárselos a mis estudiantes me encantaba, pero empecé a pensar todo el día en ELE, y eso era nuevo para mí.

A partir de ese momento cada canción, cada serie, cada película, anuncio de autobús o conversación ajena de metro me inspiraba. Era abrumador pero al mismo tiempo estimulante, ¡cuántas opciones inexploradas! Podemos recurrir a muchas fuentes de materiales en la red pero justo detectas una necesidad en tu grupo que tiene muchísimo interés por las carreras de coches (por ejemplo) y decides hacer algo con eso para generar mayor interés y dotarles de las herramientas necesarias para que sean agentes comunicativos autónomos. Es perfecto.

Este proceso cuando te estás convirtiendo en profesor de ELE es lo que llamamos (o bueno, por lo menos yo lo llamo así) “los ojos de profe” y yo pasé por varias etapas:

1. Temes no desarrollar esta faceta. Piensas que si no ves una aplicación didáctica en esa canción es que no tienes madera de profesor, que si no puedes hacer una actividad atractiva para enseñar léxico con el juego que le han traído los Reyes Magos a tu sobrino nunca llegarás a ser un buen profesor de ELE.

2. Empiezas a ver las explotaciones por todas partes, en cualquier situación. Como comentaba antes, hasta una conversación ajena en el metro resulta reveladora. Y te hace sentir bien, ya lo has conseguido. Eres un gran profesor.

3. La incapacidad de desconectar del trabajo te empieza a agobiar. Te sientes imbuido de ELE. Cuando antes estabas en un bar tranquilamente charlando con tus amigos, ahora suena una canción y conectas con el trabajo. Las ideas están desatadas y no puedes controlarlas.

4. Empiezas a tener una buena batería de actividades contrastadas y además controlas diferentes manuales y webs que te nutren de actividades y explotaciones ya hechas. Tu nivel de ansiedad se regula.

5. Te estableces en una zona agradable en la que puedes identificar materiales potenciales con facilidad aunque puedes desconectar sin problemas, solo activas tus ojos de profe cuando realmente detectas algo nuevo e interesante. Ahora sí respiras tranquilo.

El nuestro es un trabajo precioso, formidable y muy gratificante pero, como todos los trabajos, requiere esfuerzo dominarlo técnicamente y emocionalmente. Es muy bonito crear tus propios materiales o dinámicas, es bonita incluso la incertidumbre de llevarlos por primera vez a clase para ver qué tal funcionan, cómo son de rentables para los alumnos y si son motivadores. Es bonito cuando sale bien, pero también cuando sale mal porque aprendemos a organizar el material, qué ha funcionado y qué no y haces autocrítica, completamente necesaria para el docente de idiomas. Sin ella, no mejoramos.

En algunas ocasiones he llevado canciones u otros materiales que me encantaban para trabajar ciertos objetivos comunicativos o lingüísticos y han sido un rotundo éxito, otras me he topado con la indiferencia de los estudiantes. En este sentido he aprendido a diferenciar: el material real que lleve al aula debe venir determinado por los gustos e intereses de los estudiantes y no los del profesor. Si tenemos en cuenta este filtro y activamos nuestros “ojos de profe” las posibilidades de triunfar y producir un aprendizaje memorable aumentan exponencialmente.

Si quieres unirte a nuestro club de profesores de ELE, echa un vistazo a como te puedes convertir en profesor de ELE aquí.