La enseñanza de español, más allá de la gramática - LAE Formacion
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La enseñanza de español, más allá de la gramática

La enseñanza de español, más allá de la gramática

 

La gramática es el conjunto de reglas que controlan la  manera en la que funciona un idioma. ¿Cómo es de importante la gramática? Esta es una de las preguntas que nos solemos hacer cuando pensamos en incorporarnos al mundo de la enseñanza de español. Aprender gramática por supuesto es importante pero no excluye la necesidad de adquirir otras destrezas como gestión del aula, competencias comunicación y fonética. El éxito en la enseñanza está tan relacionado con tus conocimientos como la forma de impartirlos.

Muchos profesores se sienten inseguros, hasta el punto de hacerse preguntas tales como, ¿qué hago yo enseñando lengua española si no soy experto en gramática?

En este sentido sería conveniente tener en cuenta algunas valoraciones para no caer en este tópico y no sentirnos unos “intrusos” en esta disciplina.

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¿Es que enseñar español como lengua extranjera es única y exclusivamente enseñar gramática? Evidentemente no. Por ejemplo, en muchas escuelas se busca tener un equipo interdisciplinar con el que poder elaborar diferentes actividades, aportar diferentes ópticas al plan curricular del centro o simplemente tener expertos en otras áreas a los que poder recurrir en caso de necesidad. Poder disponer de diferentes perfiles puede ser muy rico para un equipo docente. Hay muchos aspectos extralingüísticos, culturales, históricos, psicológicos, etc.… que están directa o indirectamente relacionados con la enseñanza de ELE, de manera que no consideremos que nuestro dominio de la gramática es lo que determinará nuestro éxito profesional y seamos conscientes de todas aquellas habilidades, también necesarias.

Los conocimientos que nos aporta una formación académica como Filología son inmensos y nos dan una perspectiva de la lengua muy amplia y rica, no descubro nada nuevo con esto. Sin embargo, considerar otras experiencias universitarias como inválidas para enseñar español como lengua extranjera es una visión algo reduccionista del complejo mundo del ELE. He tenido el gusto de conocer a grandes profesionales venidos de campos muy diversos,  incluso algunos de ellos fueron mis propios formadores allá por 2011 y, además de recordarlos como auténticos profesionales, a día de hoy son caras muy reconocibles del microcosmos que es la enseñanza de ELE.

En esta misma línea, también me parece necesario señalar que en muchos casos no será posible llevar todo el metalenguaje aprendido en la facultad de Filología al aula de ELE, es decir, explicar a un americano de nivel A2 cómo funciona un complemento régimen o qué es una oración yuxtapuesta, puede ser algo relativamente sencillo, pero si usamos esa terminología tan precisa puede terminar por ser complicado (incluso para los nativos lo es). Con esto no decimos que sea innecesario saber qué es, para nada pero la adaptación del lenguaje que hacemos en clase debe extenderse a estos términos, de manera que su uso se debe limitar a momentos estrictamente necesarios. Parte de nuestras obligaciones como docentes es detectar nuestras carencias e intentar cubrirlas de la mejor manera posible (en este sentido hay algunas herramientas muy útiles como la parrilla EPG para evaluar nuestra competencia docente) y será este espíritu de superación personal y profesional el que nos lleve a crecer como profesores.

Entonces, ¿cómo asegurarnos de desarrollar las habilidades necesarias en la enseñanza de ELE?

¡Formación, formación y formación! Asistiendo a cursos en los que se tocan todas las áreas necesarias para la enseñanza de ELE. Ya sea como manejar una clase o solucionar situaciones complejas que se puedan dar en el día a día de un profesor etc.

Es necesario mantener una actitud humilde, estando dispuesto a aprender continuamente. Con esto no me refiero solo a los profesores noveles, también aquellos con más experiencia podemos ser sorprendidos por ejemplo con alguna pregunta inesperada de un estudiante curioso, ¿Cómo lidiarías con esta situación? ¿No tener todas las respuestas nos hace peores profesores? En mi opinión, rotundamente no.

Lo que nos hace buenos o malos profesores de ELE es la actitud que tengamos frente a una pregunta de este tipo. Si decidimos crear una respuesta, y con crear quiero decir: inventar, sacar de la chistera, tirarse un triple…. O si decidimos aceptar que desconocemos la respuesta y nos comprometemos con el estudiante a darle una respuesta satisfactoria y apropiada para su pregunta al día siguiente. Para esto existe la frase mágica que puede sorprender por su simplicidad: “pues ahora mismo no sé explicarte por qué. Lo miro y te respondo mañana”.

Lejos de convertirnos en malos profesores estaremos en el camino correcto. Sin error no hay aprendizaje. Seguramente la siguiente vez que nos pregunte algún alumno avezado y malandrín tengamos una respuesta clara y concisa con la que aclarar su duda y ganar su respeto, colocándonos en el Olimpo de los docentes. Esto es un ejemplo de aquellas situaciones en las que los conocimientos teóricos simplemente no son suficientes. Potenciar tus habilidades al mismo tiempo que tus conocimientos, puede marcar la diferencia.

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