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pronunciación. Pronunciación identidad lingüistica y aculturación
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Pronunciación: identidad lingüística y aculturación

Últimamente hemos estado trabajando mucho con la fonética en LAE Formación, tal vez porque suele ser una de esas cenicientas de las que los profesores de español en general nos hemos preocupado menos, siguiendo la máxima de “eso ya lo aprenderás al hablar con nativos”. Este precepto autodidacta es completamente infundado porque, si fuera cierto, cualquier extranjero que viviese una temporada en un país hispano parlante tendría una pronunciación de nativo, lo que, evidentemente, no es así. En este artículo quiero tratar algunos aspectos psicológicos y sociológicos del aprendizaje de la pronunciación de una lengua extranjera, como son la identidad y la aculturación. Así, este texto está inspirado en diferentes artículos y libros que me han proporcionado una visión diferente sobre el proceso de aprendizaje de esta competencia comunicativa. Me han resultado tan interesantes y reveladores que he pensado en compartir mis reflexiones con vosotros. La identidad lingüística Cuando nos comunicamos oralmente lo hacemos a través de nuestra voz. Con voz no nos referimos tan solo al timbre, sino a nuestra forma de articular, nuestro volumen, ritmo, expresiones que usamos, etc. Todo esto conforma una identidad lingüística que influye de manera directa en nuestro auto-concepto. Nuestra voz es una parte muy importante de quiénes somos, cómo nos relacionamos con los demás y lo más importante, de cómo pensamos que somos, cómo percibimos nuestra persona… Esto es el auto-concepto. Bien, pues esta percepción se puede ver seriamente amenazada por la pronunciación de la L2 ya que no controlamos los sonidos que producimos. Por un lado, los códigos socio-culturales que están muy ligados a la prosodia escapan a nuestra comprensión y control, por lo que podemos mostrarnos de una manera diferente a la que pretendemos. Por otro lado, pronunciar de forma incorrecta algunos sonidos puede provocar malentendidos, o que directamente no nos comprendan, lo que supondría una grave pérdida de auto confianza del hablante, llevándolo a la frustración, o incluso a que el aprendiz abandone sus estudios, o los continúe desde una predisposición emocional negativa. El acento Parte del auto concepto está relacionado con la cultura nacional y regional, pero también son muy importantes el estrato social al que pertenezcamos, la edad, nuestra tendencia sexual, entre otros; todos estos factores etnolingüísticos son determinantes a la hora de conformar nuestra identidad. Aquí aparece un elemento muy interesante: el acento. Con el acento expresamos gran cantidad de información no necesariamente lingüística pero igualmente relevante para nuestro interlocutor. De este modo, podemos inferir una vez más que los estudiantes carecen de las herramientas necesarias para comprender partes del input que reciben de algunos hablantes nativos. Con esto no queremos decir que tengan que estudiar todos los modismos, o que sepan distinguir a un gaditano de un sevillano, pero sí que será interesante que os expongamos diferentes modelos de lengua y que, de pendiendo de la zona en la que estén aprendiendo, les orientemos hacia la producción de la fonética local, como norma general, esencialmente por el fin comunicativo que implica. En este sentido me gustaría compartir con vosotros un caso muy personal. Hace ocho años mi hermano se fue a vivir a Asturias por cuestiones profesionales y allí echó raíces; está casado y tiene dos niñas maravillosas. Hace más o menos dos años mi hermana decidió acompañar a mi hermano en su proyecto y se marchó a su misma localidad. Pues bien, a día de hoy mi hermana ha adquirido un acento asturiano muy marcado, mientras que mi hermano que lleva algo más del triple de tiempo allí solo ha tomado ciertos rasgos fonéticos pero muchos más atenuados. ¿Cómo interpretar este fenómeno? De nuevo debemos recurrir a una óptica psicológica y sociológica. Este mismo caso aplicado al aprendizaje de idiomas nos indicaría que estamos ante el modelo de aculturación de Schumann por el cual el grado del éxito de la adquisición de una lengua que alcanzan los estudiantes depende de la voluntad del aprendiente de aculturarse. Esa voluntad de adquirir un acento viene determinada por el deseo de integrarse en una nueva comunidad lingüística y para ser aceptado y reconocido como nuevo miembro de pleno derecho, los hablantes recién llegados imitarán al resto de la sociedad. De este modo, tendremos alumnos que deseen obtener un acento muy cercano al español, ellos serán individuos con una mayor permeabilidad del ego, es decir, no tendrán problemas en aculturarse para favorecer sus fines comunicativos, mientras que aquellos que mantengan una mayor distancia psicológica posiblemente querrán mantener su identidad extranjera, presentar a la comunidad como un elemento diferente a la mayoría, quizá exótico o simplemente porque no desea dejar de lado su L1 a la hora de expresarse oralmente. Esto no representa un problema y como docentes debemos respetarlo, pues no podemos decidir cómo deben participar los aprendientes en su proceso de integración en el grupo. Sin embargo, hemos de ser cuidadosos y vigilar que no se produzcan problemas comunicativos por causa de la pronunciación, y en ese caso sí que deberemos intervenir para velar por el correcto aprendizaje. En resumen, nuestra identidad lingüística es una parte muy importante de nuestra personalidad, nuestra manera de hablar es una tarjeta de presentación importantísima. No obstante, al aprender una lengua nos encontramos un poco desamparados; ayudar a nuestros estudiantes a comprender y producir los elementos fonéticos de la lengua (por ejemplo, una prosodia adecuada) les será muy útil para desenvolverse con soltura en sociedad. ¿Adquieres el acento de los lugares que visitas con facilidad? Cuando hablas otras lenguas ¿Qué acento tienes? ¿Qué problemas de pronunciación has tenido cuando has aprendido otras lenguas? ¿Cómo crees que fue tu aprendizaje de la fonética? ¿Cómo te hubiera influido controlar ese aspecto?  Déjanos un comentario en nuestro Facebook, ¡queremos conocer tu opinión! Por: Javier Loiro, Profesor Asistente de Dirección

Un viaje. Un viaje hacia el este
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Un viaje hacia el este

Una clase de ELE para la confianza para comunicar: Tema: Un viaje hacia el este. Nivel: A partir de B1. Objetivo: Practicar con el futuro imperfecto y vocabulario relacionado con viajes y culturas. Descripción: Ponemos imágenes alrededor de la clase para contextualizar la actividad. Con la imagen del globo terráqueo y los aviones que lo rodean les preguntamos qué piensan cuando ven esta imagen (Viaje alrededor del mundo). Les decimos que se levanten y vayan en orden viendo las imágenes que hay por la clase (ya les metemos en la cabeza que sólo pueden ir en una dirección). Les pedimos que elijan la imagen que más les guste. Después les proponemos que elaboren un viaje con solo 5 PARADAS (no tiene por qué ser una ciudad, puede ser la selva o el Polo pero no puede ser una ruta por el sur de Italia o algo así) y TODAS con el mismo origen (Madrid) y en la misma dirección (este). Tendrán que decir qué harán en esos lugares justificando su visita, por ejemplo: “Iré a Roma, allí comeré la mejor pizza del mundo y conoceré al Papa”. Les invitamos a que hagan propuestas divertidas ya que luego tendremos que elegir el mejor viaje. Les daremos unos 15 minutos para que lo escriban en parejas (seré mucho más interesante así ya que tendrán que negociar muchísimo y el STT se disparará). Monitorizaremos la actividad fomentando la autocorrección y dando mucho refuerzo positivo. Agrupación: Al principio individual para elegir la imagen que más les guste y después en parejas para escribir el viaje. Corrección: Tras la puesta en común les dejaremos que expliquen su elección, acto seguido procederemos a la votación para elegir el mejor viaje (no pueden votar por si mismos). Material: Imágenes para colgar por la clase y un balón de los que son como La Tierra.

enseñar español. enseñar español en el sur de francia
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Enseñar español en el sur de Francia

Todo comenzó paradójicamente con un final. Al terminar mi licenciatura de Historia en la UAM hice el CAP (Certificado de Aptitudes Pedagógicas) con lo que consideraba tener las armas suficientes para conseguir mi objetivo: una beca de auxiliar de conversación en Francia. Estaba tan seguro de que me la darían que en mayo, antes de que salieran las listas, ya estaba de camino a la capital del sur: Marsella. Descubre las salidas de trabajo que tienes como profesor de español. ¿Por qué precipitarse tanto? ¿Por qué tanta prisa? Podían concederme la beca o no, no había nada seguro, pero ya llevaba casi un año en Madrid desde que acabara la carrera y mi cabeza no contemplaba otra posibilidad que no fuera conseguir la beca; además no había estado de Erasmus ni nada por el estilo, así que mi motivación por conocer otra cultura y vivir en otro país por primera vez me hacían desear llevar a cabo esta aventura. Conocía a algunas personas en la ciudad que me ayudaron a adaptarme y a tomarle el pulso a mi nuevo entorno. Todo iba bien, asistía a unas clases de francés para ponerme a un nivel aceptable, compartía piso con una chica de Toulouse… Parecía que las fases del plan se iban completando exitosamente. Me gustaría contaros que esta historia acabó bien y me dieron la beca, que trabajé 12 horas a la semana y todo fue fácil y perfecto, pero no fue así: no me concedieron la beca. Si hubiera tenido algún tipo de habilitación docente hubiera tenido muchas más posibilidades; un curso como el que nosotros ofrecemos me hubiera salvado la vida allí. Siempre recordaré el día que salieron los listados de aceptados en internet. Sin embargo, como no hay mal que por bien no venga, un amigo que sí tenía la beca habló con la asociación de padres del instituto en el que estaba trabajando para que contasen conmigo como profesor particular de refuerzo para la clase de español. Mi amigo me dejó algo de material y con eso, más lo que yo investigué por internet, empecé mi aventura como profesor particular de idiomas. Durante bastante tiempo había ayudado a los chicos de mi antiguo instituto como tutor general, así que era un trabajo que ya conocía. Después de algún tiempo en esta situación, me encontraba más cómodo con la gramática española pero veía que mis clases no terminaban de ‘cuajar’ como me hubiera gustado. Empecé a ser consciente de que debía evolucionar, necesitaba un método sólido, algo que estuviera basado en unos fundamentos teóricos, algo más profesional. Busqué un curso de formación como profesor en ELE y volví a Madrid. He tomado dos decisiones muy buenas en mi vida; irme de Madrid ha sido la primera, ya que allí me ‘picó el gusanillo’ del ELE, y la segunda fue volver para terminar de consolidar la que, a día de hoy, es la profesión a la que me quiero dedicar toda la vida. ¡No lo pienses más! Obtén un certificado para enseñar español y trabaja en cualquier lugar del mundo.

Auxiliares de conversación españoles en el extranjero
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Auxiliares de conversación españoles en el extranjero

  ¿Estás terminando o acabas de terminar una carrera relacionada con los idiomas? ¿Te apetece vivir una experiencia internacional? ¿Crees que disfrutarías trabajando en un aula? Si tu respuesta a estas preguntas es sí, entonces la beca de auxiliares de conversación españoles en el extranjero es perfecta para ti. Cuando yo estaba terminando mis estudios de Filología Inglesa y veía el abismo de la vida después de la universidad cada vez más cerca, una de mis profesoras me habló de esta beca y desde el principio tuve la sensación de que era justo lo que buscaba en ese momento de mi vida. ¡Lo que no podía imaginarme era que esa experiencia sería el principio de mi carrera profesional como profesora de español! Y es que, una vez que probé la energía de una clase de español, ya no pude dejarlo. Esta beca está organizada por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte,  por lo que el primer paso que hay que hacer si te interesa esta opción es visitar su página web y leer toda la información disponible sobre el proceso de presentación de solicitud. Los requisitos básicos para poder pedir esta beca son tener nacionalidad española y haber terminado una titulación como Estudios Ingleses, Franceses, etc., Filología, Traducción o Magisterio con especialidad en lengua extranjera en los años académicos inmediatamente anteriores a la convocatoria. Cada país puede establecer también algunos requisitos adicionales. El solicitante tiene que presentar una serie de documentos, como cartas de motivación y referencia, currículum y certificado de notas, a través de una plataforma electrónica y debe elegir el país de destino (en caso de países grandes, también una zona dentro del país). Después solo queda cruzar los dedos y visitar la plataforma electrónica todos los días hasta que aparece la resolución. ¡Aún recuerdo la alegría que sentí cuando por fin me comunicaron que había conseguido la beca para el destino que quería, Escocia! Además tuve la gran suerte de que se me asignaran tres institutos en la maravillosa ciudad de Edimburgo. Pero después de la alegría inicial empezaron también los nervios: ¿Cómo sería el trabajo? ¿A qué personas conocería? ¿Entendería el acento escocés? Afortunadamente desde que recibí la noticia entré en contacto con profesores de los institutos donde iba a trabajar, auxiliares anteriores y personal administrativo que fueron resolviendo la mayor parte de mis dudas. ¡Aun así, nadie podía contarme qué sentiría el primer día delante de los alumnos! Y es normal, porque la experiencia de auxiliar puede cambiar mucho dependiendo del destino. En mi caso, al ser asignada a tres centros diferentes pude trabajar en contextos muy distintos. En algunos casos estaba en el aula con los profesores, ayudando a los estudiantes mientras trabajaban o compartiendo información sobre España y su cultura. Otras veces los estudiantes salían del aula en pequeños grupos para realizar conmigo actividades de refuerzo sobre lo que estaban aprendiendo. Por último, también tuve clases en las que trabajaba sola con los alumnos. En todos los casos lo que siempre me preguntaba era: ¿y ahora qué hago con todos estos chavales escoceses que están ahora mirándome fijamente? Durante mi año como auxiliar descubrí que para un profesor de español cualquier cosa puede ser un recurso para la clase: usé historias personales, llevé al aula materiales auténticos que había llevado desde España, preparé mis propios recursos y asistí a muchas sesiones de puesta en común, desde las que organizaban las instituciones que gestionaban el programa hasta las que montaban mis amigos auxiliares como excusa para merendar té y shortbread. Mi trabajo de auxiliar era solo de 12 horas semanales, y aunque fue tener ese horario me vino muy bien para explorar Edimburgo y Escocia, al final me sabía a poco. ¡Ya me había picado el gusanillo del ELE! Por eso cuando empecé a pensar en el cuál sería el siguiente paso después de la beca supe que quería ser profesora de español. Pero para sentirme más cómoda en el aula sentía que necesitaba más herramientas, así que cuando volví a España hice un curso intensivo de profesor especialista de español y todas las dudas que me había planteado cuando trabajaba en los institutos empezaron a aclararse. De pronto tenía muchas más ideas y técnicas para que mis clases fueran más efectivas, organizadas y divertidas, y pensé que ojalá hubiera tenido esos recursos antes de viajar a Escocia. ¿Estás ya decidido a embarcarte en la aventura de ser auxiliar de conversación en el extranjero? Tampoco yo puedo decirte cómo será tu primer día de clase, cómo serán los profesores con los que trabajarás ni si encontrarás al amor de tu vida en tu nuevo destino, pero lo que sí que puedo recomendarte es que añadas a tus maletas un curso como el que ofrecemos en LAE Formación. Te ayudaremos con un montón de recursos e ideas que harán que tus clases sean el momento que tus estudiantes estén esperando durante toda la semana . Y te aviso, una vez que pruebes lo que es ser profe de español, ¡no lo querrás dejar!

emociones. trabajar emociones
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Trabajar las emociones con GIFs animados

¡Hola amigos! ¿Cuántas veces habéis trabajado el léxico que utilizamos para expresar emociones? Estoy seguro de que las imágenes son un recurso que utilizáis a menudo para ilustrarlas; sin embargo, también estoy seguro de que, en muchas ocasiones, una fotografía no ha sido lo suficientemente poderosa como para hacerlo con claridad. En la era digital, los memes creados a partir de GIFs (Graphics Interchange Format), o imágenes animadas, circulan por todos los círculos sociales. ¿Cuántos recibes a la semana en tu Whatsapp, correo electrónico, Facebook o Instagram? Puedes estar seguro de que tus estudiantes también los reciben, así que ¿por qué no aprovecharlos para la clase de ELE? Estos GIFs se suelen caracterizar porque podemos empatizar con ellos fácilmente; son divertidos y suceden en una situación fácilmente identificable, o que se puede aplicar a muchos contextos de nuestra vida diaria. Por ejemplo, en niveles básicos, podemos pedir a nuestros estudiantes que describan las emociones que ven en los GIFs (contento/-a, triste, sorprendido/-a, etc.). Entre tanto, para niveles intermedios y avanzados, podemos pedir a nuestros estudiantes que escriban una historia ilustrada con estas imágenes animadas, o que intenten expresar hipótesis sobre lo que ha provocado ese sentimiento en particular. En GifLingua puedes encontrar GIFs listos para usar en clases de idiomas. Giphy es otro potente buscador de gifs para tus clases. Y tú, ¿tienes más ideas para utilizar GIFs animados en tus clases de ELE? ¡Cuéntanos!

Explorar el léxico mediante mapas mentales
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Explorar el léxico mediante mapas mentales

¿Tus estudiantes parecen olvidar todo el vocabulario que exploráis en vuestras clases? ¿Sabes que las combinaciones léxicas tienen mucho potencial pero no sabes cómo aprovecharlo? En este post te presentamos una buena dinámica para explotar el vocabulario utilizando un mapa mental léxico con grupos de unos ocho estudiantes. Gracias a esta actividad podremos acostumbrar a nuestros estudiantes a realizar conexiones entre las palabras, para tratar de evitar que las intenten aprender de forma aislada. Escribe una relación de palabras en la pizarra, que parezcan aparentemente aleatorias, como: “negro, blanco, claro, blanquecino, guante, cuello, etc.” Pide a tus estudiantes que intenten relacionar las palabras de la forma que puedan, en parejas o pequeños grupos. Poned las respuestas en común, organizándolas en un mapa mental como el que verás aquí abajo. Pide a tus estudiantes que añadan más palabras o frases al mapa si las conocen. A continuación, puedes pedir a cada grupo de estudiantes que genere su propia lista de “palabras aleatorias” para que los otros grupos las intenten organizar de la misma forma. Los adjetivos son una buena forma de comenzar, pero puedes realizar la misma actividad con verbos o sustantivos sin problema.

Sugerencias par aplicar el enfoque léxico
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Sugerencias para aplicar el enfoque léxico

Creo que es lógico admitir que enseñar todo el vocabulario disponible en una lengua es imposible. Por ello, la enseñanza de ELE basada en el enfoque léxico se concentra en hacer a los estudiantes conscientes de las combinaciones y ‘chunks’ en las que se agrupan las palabras. El rol del profesor es ayudar a los estudiantes a desarrollar esta habilidad de reconocer estas combinaciones y poder hacerlas suyas, que es clave para su aprendizaje del español. Idealmente, nuestro trabajo para desarrollar esta habilidad hará que nuestros estudiantes reconozcan estas combinaciones incluso fuera del aula, en cualquier momento en el que entren en contacto con la lengua. Si queréis saber cómo conseguir esto, aquí tenéis algunos consejos: No presentes vocabulario fuera de contexto Intenta evitar presentar las palabras de forma aislada, fuera de contexto. Puedes presentar las palabras en sus colocaciones más frecuentes (cuenta corriente, cuenta de ahorros, etc.) o incluirla en una estructura con rentabilidad contextual (“me gustaría abrir una cuenta de ahorros, por favor”). Presenta diferentes combinaciones de esa palabra Por ejemplo, en el manual “Bitácora 1 Nueva Edición” de la Editorial Difusión, encontramos una actividad en la que se trabajan las diferentes colocaciones del verbo “tomar” que son rentables para el nivel A1. Asimismo, también se establece una relación con el campo léxico al que pertenecen:   No pases demasiado tiempo con expresiones idiomáticas Al contrario de lo que pueda parecer, pasar demasiado tiempo trabajando con expresiones idiomáticas puede ser contraproducente, dado que no son particularmente rentables. En lugar de esto, sería interesante poder desarrollar las estrategias que nuestros estudiantes necesitan para reconocer patrones de colocación y poder modificarlos a su gusto. Adapta tus materiales Los libros de texto, incluso si no se basan en el enfoque léxico, son un recurso que puede adaptarse para hacer que nuestros estudiantes se concentren en reconocer colocaciones y otros ‘chunks’ en el texto. Por ejemplo, tras las actividades de comprensión, podemos hacer que nuestros estudiantes busquen las estructuras que hablan sobre el tema e investiguen sobre cómo se combinan esas palabras. Tras una puesta en común y una corrección, nuestros estudiantes tendrán un nuevo inventario de ítems relacionados con el tema del texto, además de sus relaciones y combinaciones más frecuentes. Incorpora corpus y diccionarios de colocaciones Enseña a tus estudiantes a utilizar corpus textuales y diccionarios de colocaciones. Esto les ayudará a ser autónomos a la hora de reconocer ciertos patrones lingüísticos. Un recurso muy interesante es el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA).     Incorpora el enfoque por tareas u orientado a la acción en tus clases El hecho de que tus estudiantes tengan que enfrentarse a un proyecto o tarea con un producto final real, o que tengan que actuar en una situación real precisa que tengan las herramientas lingüísticas necesarias para llevarlo a cabo con éxito. Exponerles a un ejemplo de dicha situación –a través de un texto, vídeo, etc.– y trabajar con el léxico que aparece y sus combinaciones es un paso fundamental para que la tarea llegue a buen puerto. Sin embargo, este no es el único beneficio: por el camino, nuestros estudiantes tendrán oportunidades para desarrollar las estrategias necesarias para reconocer estas combinaciones y poder utilizarlas a su antojo. ¿Y tú, qué otras sugerencias tienes para trabajar con el enfoque léxico en tus clases? Comparte tus ideas en los comentarios en nuestro Facebook.

Mis primeras clases: Crear una buena comunidad de aula
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Mis primeras clases: crear una buena comunidad de aula

A pesar de haber enseñado durante años, todavía me siento nervioso antes de comenzar mis clases con un nuevo grupo. Los grupos de estudiantes tienen algo en común con las zapatillas deportivas: las viejas son cómodas y las nuevas se sienten extrañas. Las zapatillas viejas son cómodas porque te provocan sensaciones predecibles y sabes que no te vas a llevar ninguna sorpresa desagradable. Del mismo modo, los grupos a los que ya has dado clase durante un tiempo se comportan de la misma forma. Hay una cultura o comunidad de aula que se ha desarrollado y todos conocen su papel en esa comunidad. Últimamente he escuchado una interesante definición del término “cultura”: “la forma en la que hacemos las cosas por aquí”. Pienso que es un resumen genial. La cultura de aula implica una serie de suposiciones tácitas y, a menudo, inconscientes sobre cómo se comporta cada uno de los integrantes del grupo en sus interacciones: ¿dónde se sitúa cada individuo? ¿Quién y cuándo va a hablar? ¿Qué tipos de comportamiento se aprecian, toleran o censuran? Hay ciertas culturas de aula que son más propicias para el aprendizaje, y hay otras que no. Las que pienso que funcionan son aquellas en las que el profesor y los alumnos han trabajado juntos para crearla, partiendo de una visión general y razonada de lo que se quería conseguir. Aquí podéis ver una serie de cuestiones que creo que influyen a la hora de crear una buena comunidad de aula. Todo ello dependerá de la situación, las culturas presentes en la clase, además de otros factores externos que, simplemente, no podemos controlar. Relación profesor-alumno Lo primero que debemos tener en cuenta es cómo se perciben los agentes sociales dentro de la clase. ¿Hay diferencias entre el docente y los estudiantes en términos de edad, vestimenta, sexo, estatus, etc.? ¿Y entre los estudiantes? ¿Cuál es el punto de vista del docente y de los estudiantes sobre las respectivas responsabilidades y funciones? ¿Los estudiantes ya se conocen de antes? ¿Se va a poder utilizar la L1 de todos/algunos estudiantes en el aula? ¿Quién y para qué la podrá utilizar? El aula como espacio de aprendizaje A continuación, tendremos que plantearnos una serie de preguntas sobre el aula en el que trabajaremos. ¿Siempre será la misma? ¿Tiene el tamaño adecuado? ¿Es un sitio atractivo desde el punto de vista estético? ¿Es un terreno controlado por los estudiantes (por ejemplo, en su empresa), un lugar desconocido para ellos (por ejemplo, una escuela de idiomas privada durante los primeros días) o un terreno compartido (por ejemplo, la universidad)? ¿Queremos utilizar herramientas digitales, como redes sociales, como una extensión del aula? Del mismo modo, también tendremos que reflexionar sobre dónde se sitúan los miembros del grupo dentro del aula. ¿Dónde se sientan los estudiantes? ¿Eligen su lugar o viene marcado por el profesor o la actividad? ¿La clase se organiza en filas o en círculo? ¿Las mesas y sillas son móviles o están ancladas al suelo? ¿Los estudiantes cambian de lugar durante la lección? ¿El profesor está de pie o sentado? ¿En qué momento se levanta? Asistencia y Puntualidad La asistencia y la puntualidad a nuestras clases son también asuntos que merece la pena acordar con los estudiantes. ¿Se espera que asistan a todas las clases? Si no es así, ¿hay alguna forma de ponerse al día con lo que se han perdido? ¿Qué ocurre si los estudiantes llegan tarde? Turnos de palabra, interrupciones y atención Es importante también establecer normas y acuerdos en relación a la atención de los estudiantes. ¿Animamos a los estudiantes a interrumpir al docente o sus compañeros cuando tienen una pregunta? ¿Qué haremos si las preguntas se desvían de nuestro plan de clase? ¿Cómo comprobaremos que las respuestas a las preguntas han sido satisfactorias para nuestros estudiantes. ¿Permitiremos que los estudiantes se levanten, hablen o incluso miren su teléfono móvil durante la lección? Desde aquí os animamos a que experimentéis y veáis cuánto podéis aprovechar del potencial pedagógico que tienen los smartphones hoy en día. El ritmo de la lección Por último, creemos conveniente llegar a acuerdos sobre el ritmo de la lección con nuestros estudiantes. ¿Seguiremos un ritmo rápido, o más pausado? ¿Cómo afecta este ritmo al grupo en su conjunto y a los estudiantes de forma individual, de acuerdo con su personalidad, estilo de aprendizaje, etc.? ¿El ritmo se corresponde con la hora del día, los objetivos, etc.? ¿Han manifestado los estudiantes su preferencia por un ritmo específico? Las respuestas que tengas para estas preguntas afectarán en mayor o menor grado a la comunidad o cultura de tus clases y, en última instancia, facilitarán o dificultarán la consecución del objetivo de la lección y del curso. Sea cual sea el tipo de comunidad de aula que quieres conseguir, te recomendamos que te hagas estas preguntas desde el principio y, tanto como sea posible, acuerdes con tus estudiantes todo lo relativo a la comunidad de clase. Al fin y al cabo, ellos – y su aprendizaje – son la parte más importante de nuestro trabajo. Si quieres ver más consejos para tu clase, en uno de nuestros posts hemos hablado sobre 5 trucos para hacer que tus estudiantes hablen.

La importancia de entorno personal de Aprendizaje (PLE)
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La importancia de entorno personal de aprendizaje (PLE)

Última semana del Curso de Formación de Profesores de ELE. Acabas de terminar tu última clase práctica. Tu reflexión ha sido muy completa y tu tutor te ha dado un buen feedback: ya estás preparado para trabajar como profesor de español como lengua extranjera. Antes de concluir la sesión, te da un último consejo: “Esto es solo el principio. Nunca dejes de aprender”. Estas palabras encierran el secreto de la profesión. La formación continua es extremadamente importante para tu futuro docente, y aquí te vamos a dar las claves para poder aprender día a día. Empieza a desarrollar tu PLE (Entorno personal de aprendizaje) Las personas de las que más vas a poder aprender siempre serán tus compañeros y tutores del curso de formación, tus compañeros de trabajo… Siempre podrás recurrir a ellos para cualquier duda o preocupación que tengas, intercambiar materiales, ideas y experiencias. Al igual que en tus clases siempre impulsas el trabajo en grupo, el aprendizaje de los docentes resulta más exitoso cuando se realiza en grupo. Intenta observar a tus compañeros de trabajo, que ellos te observen, organizad charlas informales sobre metodología y nuevas ideas en vuestra sala de profesores. Saber que no estás solo en la profesión es un sentimiento fantástico. Expande tu PLE al mundo digital Es imprescindible para la formación de un profesor de idiomas del siglo XXI la explotación del potencial que tienen las redes sociales. Twitter es una red inmejorable para hacer contactos, recibir información actualizada y participar en debates sobre la enseñanza de ELE. Muchos profesores recogen ideas y materiales en Pinterest, y existen numerosos grupos de Facebook en los que los docentes de español comparten materiales y recursos. Acude a un encuentro práctico de profesores La asistencia a uno de estos encuentros prácticos puede suponer una gran oportunidad para los profesores noveles. Puedes conocer a profesores con tus mismos intereses, o incluso a directores de estudios que estén buscando docentes con tu perfil. Del mismo modo, podrás encontrar nuevas oportunidades de formación, descubrir nuevos intereses de investigación, recibir obsequios para utilizar en tus clases, etc. Nuestro departamento de español siempre está representado en alguno de los encuentros de la ciudad de Madrid –como asistentes o talleristas– con el objetivo de estar siempre en línea con las últimas tendencias e investigaciones en enseñanza de español y formación de profesores de español.    

Cómo sobrevivir a tu primera clase de ELE
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Cómo sobrevivir a tu primera clase

¡Aaaaah, qué miedo! ¡Voy a dar mi primera clase como profesor(a) de ELE! No te preocupes. Con esta mini guía, podrás estar seguro de que todo saldrá a pedir de boca. En las horas previas   Crea tu plan de clase Enfrentarse a una clase –y más siendo profesor novel– sin tener claro cuál será tu plan de acción es la vía más rápida para el fracaso. Cuanto más detallado sea tu plan, menos cuestiones tendrás que improvisar y tendrás más capacidad para gestionar todas las situaciones que se desarrollen una vez empiece la clase. Prepara tus materiales Una vez tengas tu plan de clase, te recomiendo que prepares los materiales que necesites –fotocopias, juegos, imágenes, material multimedia, etc.– cuanto antes. No sería mala idea tener materiales extra preparados en previsión de que alguna de tus actividades no funcione como esperas. Comprueba que la tecnología funciona ¿Quieres usar tu ordenador o tableta? ¿Necesitas conectar tu móvil a la Wi-Fi de la escuela? ¿Quieres utilizar un vídeo de YouTube en tu clase? Asegúrate de que la tecnología funciona antes de que la clase empiece. Nunca es mala idea tener una segunda copia de tu material audiovisual en otro soporte. ¡Nunca se sabe cuándo se puede perder la conexión a Internet! Revisa tu bolsa de profe Tienes tu plan de clase, tus materiales y la tecnología a punto. Únicamente te falta revisar que tienes rotuladores o tizas para la pizarra, que tienes un poco de papel para reciclar que tus estudiantes pueden utilizar si lo necesitan, y algún bolígrafo de sobra. Además, una botella de agua te permitirá mantenerte hidratado durante la clase. ¡Los nervios te harán transpirar mucho! Relájate y sé consciente de los nervios, pero también de que no te dominan Estás 100% preparado para tu clase. Tienes todo lo necesario. Tómate unos minutos para visualizar cómo quieres que transcurra la clase. Sentirse un poco nervioso es completamente normal. Aquí en LAE Formación decimos que los nervios son como las olas del mar. Toda la preparación previa a la clase te permitirá surfear esos nervios, utilizarlos para tu propio beneficio y disfrutar de la experiencia.   Durante la clase ¡Sonríe y disfruta! Ser profesor es una experiencia maravillosa. Independientemente de lo que suceda en la lección, no dejes de sonreír. Piensa que tus estudiantes pueden estar tan nerviosos como tú, y tu sonrisa puede ser la clave para que ellos también se calmen y disfruten de la experiencia de aprender español contigo. Preséntate y ábrete a los estudiantes, pero no cuentes tu vida Una presentación básica suele ser suficiente antes de pasar a la primera actividad. (Hola, me llamo Héctor. Tengo 28 años y soy de Tenerife). Si mis estudiantes me preguntan, siempre respondo a sus preguntas, pero no es necesario que estemos 25 minutos contando nuestra historia. ¡No te preocupes! Tus estudiantes llegarán a conocerte en profundidad con el paso de las clases, y tú a ellos, también. Rompe el hielo y comienza a generar una buena comunidad de aula Empezar directamente con una actividad de calentamiento o warmer sentará las bases de lo que esperas durante la clase: comunicación. “Encuentra a alguien que…” o “La estrella” son dos actividades fantásticas para este primer día. En general, cualquier actividad que facilite que nuestros estudiantes se conozcan y se cree un buen ambiente en el grupo tendrá éxito. No pierdas de vista el objetivo Recuerda que tu objetivo primordial es que tus estudiantes aprendan. Tú no necesitas practicar español, pero ellos sí. Intenta generar multitud de oportunidades para que sean ellos quienes tengan que hablar. Por ejemplo, podremos conseguirlo con actividades con interacción en parejas o grupos y con preguntas abiertas. Controla el tiempo y da las gracias Echa un vistazo al tiempo siempre que puedas durante la clase. Esto te ayudará a marcar el ritmo de la sesión, de las actividades, y a conducir a tus estudiantes hacia el objetivo. Cuando llegue la hora de terminar la clase, no olvides agradecer a tus estudiantes su trabajo y su esfuerzo.   Después de la clase Tómate unos minutos Tendrás un torrente de adrenalina corriendo por tus venas. Antes de comentar la sesión, disfruta de unos minutos de relax. Despide a los alumnos, recoge tus materiales, borra la pizarra, bebe agua y camina un poco para volver a un estado de calma. Reflexiona Después de tu primera clase –y de cada clase a partir de ahora– llevarás a cabo una reflexión. En LAE Formación, el tutor que haya observado tu clase te ayudará en el proceso reflexivo para que puedas identificar los puntos fuertes de tu docencia, así como aquellos que necesitan más trabajo. Prepárate para tu próxima clase Una vez haya terminado la reflexión, comienza la preparación para la siguiente clase. Con la información de la sesión de reflexión guiada con tu tutor, puedes empezar a prepararte para tu siguiente clase. Seguir de nuevo estas recomendaciones te puede ayudar a estar 100% listo para cualquier clase que tengas en el futuro.   Si quieres ver más consejos para tu clase, la última semana hablamos sobre 5 trucos para hacer que tus estudiantes hablen.

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